Sevilla y Andalucía

Postres típicos de Sevilla y dónde probarlos

Torrijas, yemas de San Leandro, tocino de cielo o helado de azahar: los postres típicos de Sevilla y confiterías, conventos y heladerías donde comprarlos.

  • Revisadooctubre de 2026
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Los postres más típicos de Sevilla son las torrijas (sobre todo en Cuaresma), las yemas de San Leandro, el tocino de cielo, los pestiños y las tortas de aceite, junto a los dulces que todavía venden las monjas de clausura por el torno. Para probarlos, lo más seguro es ir a las confiterías históricas del centro, como La Campana y Ochoa en la calle Sierpes, a los conventos que elaboran dulces y, para el verano, a heladerías artesanas como La Fiorentina.

Los dulces típicos que conviene conocer

Antes de elegir sitio, ayuda saber qué pedir. La repostería sevillana tiene mucho de herencia conventual y morisca: yema de huevo, almíbar, almendra, miel, aceite de oliva y matalahúva.

  • Torrijas: rebanadas de pan empapadas en leche o vino, rebozadas en huevo, fritas y terminadas con miel o azúcar y canela. Son el dulce de la Cuaresma y la Semana Santa, y muchas pastelerías solo las hacen en esas semanas.
  • Yemas: bocados de yema y almíbar. Las más conocidas son las del convento de San Leandro.
  • Tocino de cielo: un flan muy denso hecho con yemas y almíbar, sin leche, típico de toda Andalucía.
  • Pestiños: masa con aceite, vino y ajonjolí, frita y bañada en miel o azúcar. Se ven sobre todo en Navidad y Semana Santa.
  • Tortas de aceite: finas, crujientes y con anís. Las de Inés Rosales nacieron en 1910 en Castilleja de la Cuesta, en el Aljarafe, y se encuentran en casi cualquier supermercado.
  • Mantecados y polvorones: en Navidad llegan sobre todo de Estepa, en la provincia, aunque los conventos de la ciudad también preparan los suyos.

Confiterías clásicas del centro

Confitería La Campana

Está en el número 1 de la calle Sierpes, junto a la plaza de la Campana, y abrió en 1885. Hoy la lleva la cuarta generación de la familia fundadora. El interior conserva mostradores de madera, yeserías y suelo hidráulico, así que merece la pena entrar aunque solo sea a mirar. Es conocida por sus yemas, sus merengues y sus torrijas, que se preparan con una receta que se mantiene desde el siglo XIX. Tiene barra y mesas para tomar algo con café, y suele estar llena a media tarde.

Confitería Ochoa

En el número 45 de Sierpes, en la misma calle peatonal. Nació en 1910 como Granja Victoria, de la mano de Rafael Ochoa, y sigue siendo uno de los sitios de merienda del centro. Sus palmeras de chocolate tienen fama, y en enero el roscón de Reyes se agota pronto el día 5. Si se va a encargar algo para una fecha señalada, conviene hacerlo con antelación.

Pastelería de autor en Triana

Dulcería Manu Jara

Al cruzar el puente de Isabel II, en la calle Pureza, 5, está la tienda del pastelero Manu Jara, uno de los nombres más citados de la pastelería sevillana actual. No tiene un surtido enorme, pero cuida mucho la calidad. Su palmera de chocolate es de lo más pedido. En la misma calle Pureza, junto a la iglesia de Santa Ana, ha abierto un proyecto de helado artesano que combina pastelería y heladería. Es una buena parada para terminar un paseo por Triana.

Dulces de convento: comprar por el torno

Comprar dulces a las monjas de clausura es una de las experiencias más sevillanas que se pueden vivir. Se llama al timbre, se pide por el torno (una ventanilla giratoria que permite que las monjas no se dejen ver), se deja el dinero y, al girar, aparece la caja. Los horarios cambian según la época del año y los días festivos, así que lo mejor es llamar antes o consultar horarios actualizados.

Real Monasterio de San Leandro

Las monjas agustinas de San Leandro elaboran sus famosas yemas desde hace siglos y prácticamente solo venden ese producto. El acceso está en la plaza de San Ildefonso, en el centro histórico, cerca de la calle Zamudio. El convento está declarado Bien de Interés Cultural.

Convento de Santa Paula

Las monjas jerónimas de Santa Paula, en la calle del mismo nombre, en el barrio de San Julián, son conocidas por sus mermeladas, algunas muy poco habituales (de tomate o de kiwi, por ejemplo), además de dulce de membrillo, alfajores y turrón. El convento se fundó en el siglo XV y tiene una iglesia y un museo que se pueden visitar.

Helado en Sevilla: imprescindible en verano

Con el calor que hace de mayo a septiembre, el helado es casi obligatorio.

La Fiorentina

En la calle Zaragoza, 16, entre la Catedral y el río, abrió en 1995 y es una de las heladerías artesanas más reconocidas de la ciudad. Su sabor más famoso es la crema de flor de azahar, elaborada con flores de los naranjos sevillanos. El heladero suele crear sabores que cuentan algo de la ciudad o de la temporada, como helados con aceite de oliva o sorbetes de manzanilla de Sanlúcar, así que conviene preguntar qué hay fuera de carta.

Un postre para beber: el Pedro Ximénez

Si al final de una comida no queda sitio para nada sólido, en muchas tabernas sevillanas se pide una copa de Pedro Ximénez, el vino dulce, oscuro y espeso de la zona de Jerez y Montilla-Moriles. Se toma solo o se echa por encima de un helado de vainilla. Para quien prefiera algo más ligero, una copa de moscatel también acompaña bien.

Consejos para acertar

  • Fíjate en la temporada. Las torrijas y los pestiños son de Cuaresma y Semana Santa; los mantecados, de Navidad. Fuera de esas fechas, muchas pastelerías no los tienen.
  • Las confiterías del centro se llenan. La calle Sierpes es zona de paso, sobre todo por la tarde y durante la Semana Santa, cuando forma parte de la carrera oficial de las procesiones.
  • Lleva efectivo a los conventos. No siempre se puede pagar con tarjeta en el torno.
  • Los dulces de convento aguantan bien. Yemas, mermeladas y membrillo viajan sin problema, así que son un buen recuerdo para llevar a casa.
  • Pregunta por el dulce de la casa. En las confiterías antiguas, la especialidad suele estar en el mostrador y no siempre en un cartel.

Preguntas frecuentes

¿Cuál es el postre más típico de Sevilla?

La torrija es el dulce más ligado a Sevilla, sobre todo en Cuaresma y Semana Santa. También son muy representativas las yemas de San Leandro y el tocino de cielo.

¿Dónde se compran las yemas de San Leandro?

En el torno del Real Monasterio de San Leandro, con acceso por la plaza de San Ildefonso, en el centro histórico. Conviene consultar el horario antes de ir, porque cambia según la época.

¿Se pueden comprar torrijas en Sevilla fuera de Semana Santa?

Es difícil: la mayoría de las pastelerías solo las preparan durante la Cuaresma. Fuera de esas semanas, alguna confitería o restaurante puede ofrecerlas como postre, pero no es lo habitual.

¿Qué dulce se puede llevar de recuerdo de Sevilla?

Las tortas de aceite, las yemas y las mermeladas o el membrillo de los conventos aguantan bien el viaje. En Navidad, los mantecados y polvorones de Estepa también son una opción.